
Hoy he disfrutado de la boda católica de una prima mía. Aunque no es mi iglesia, pero sí soy cristiana con otros matices de la misma fe de millones de personas que creen en Cristo, he disfrutado mucho del momento y de la fiesta que ha venido después.
En casa ya; he leído un correo de una amiga mexicana que, como yo, está solitaria en el amor de un hombre con quien disfrutar del día a día. Le he aconsejado que se calme. Como dice al principio de Efesios, las cosas llegan cuando deben llegar; no antes. Y lo mismo ocurre con el amor. Cuanto más pensamos en él más tarda en llegar.
No voy a decir que estoy desesperada; pero al igual que mi amiga mexicana, preciso de alguien con quien hablar, disfrutar de bellas veladas y ser también el consuelo de él como espero lo sea él mío.
Como todas las reuniones familiares, han querido emparejarme; indicarme con quien debería estar porque era tan soltero como yo y además un buen partido.
Me río yo de los "buenos partidos".
Creo que como se dice en los primeros versículos de Efesios, el amor llega cuando menos lo esperas. Solamente debes tener paciencia y nada de ir con desesperación por el hombre de tu vida; porque el hombre de tu vida no será. Hay muchas cosas que hablar antes de llegar a una relación de amor y al matrimonio como ha hecho mi prima hoy.
El amor existe y no debemos dejarnos coger por la soledad y el pesimismo.
Marian García.