

Te amo desde mi infancia
a pesar de no ser de tierras húmedas
ni ver en mi horizonte
tu tranquila faz.
Te amo, mi playa de paz y esperanza
aunque nunca crecí en tus orillas;
y ahora tú me traicionas
llevándote mi amor amado.
Ahora que recuperada estoy
del adiós de mi marinero apasionado
me robas de nuevo el corazón
llevándote mi esperanza de amor.
¿Por qué me tratas así,
yo que te amo como si mi alma
de sirena fuese?
Yo que tanto te siento.
Mi amor lejano,
que has puesto en el otro lado
de tu hermoso océano.
Tú, mi mar,
¿por qué me devuelves mi amor
con la ingratitud?
¿Por qué me robas el amor
llevándotelo mi corazón
al otro lado del Pacífico?
Mas a pesar de todo, te quiero,
mi mar soñado,
como sirena que sueña con su príncipe.
Marian García.