
Es maravilloso el sentimiento
de la verdad revelada.
Es dulce saberse liberado del peso
de la mentira esclavizadora.
Por fin, llena de la renovación del alma,
siento que mi camino ha vuelto
a la senda del principio.
¡Qué dulce es la Luz de la Verdad!
El amor que sale de lo profundo
de ese interior que poseo
y disfruto de haberme escapado
del amargo dulce de la mentira.
Por fin sé que no es bueno
el laberinto de la oscura ocultación.
Por fin la esclava está liberada
y descubre que el amor viene
de la belleza de lo real.
Ahora camino feliz por la senda
de la veracidad, honestidad;
de la presencia del Arco Iris
en mi vida futura.
Marian García.