
He querido, sí,
mucho este corazón ha sufrido
y mucha la pasión derramada
en la juventud.
Sí, he amado locamente
en mis años jóvenes
y muchos los desamores
pero tú me has enseñado,
mi amor caribeño
la serenidad sin perder pasión.
Tú, que del calor vienes
apagas mi fuego incontrolado
y mi pasión se hace brasa,
calor agradable que dura y perdura.
No puedo negar lo que siento,
mi dulce amigo.
Te quiero y espero por tiempo
este cariño conservar.
Tuya siempre desde el corazón
tu amiga, tu amante.
Marian García.