
Dulce es el don divino
de escribir historias de amor,
magia y luz que traslada
mi alma a tiempos no conocidos,
imaginados para escapar
del mundo triste de la rutina.
Bello el don recibido
que es responsabilidad dura,
pues obliga a escribir con amor
y llenar la vida de las gentes
de bellos valores a través
de las historias que mis manos escriban.
Dulce don divino
que en siglos jamás
agradecer mi alma podrá.
Dulce don de Dios...
Gracias por este regalo de amor...
Marian García.