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domingo, 21 de septiembre de 2008

Un poco de paz.


Tras una semana loca de trabajo precisaba tener un poco de relajación y no encuentro mejor sitio que la capilla para escuchar el Evangelio y encontrar la paz que tanto precisaba.

Para muchos conocidos míos mi fe en Dios es algo cercano a lo sectario; pero también es sectario ser tan preocupado de no creer en nada que eres prisionero de tu libertad. Ese escudo que ponen algunas personas a su alma para no querer reconocer que creen en un ser superior, llamémoslo como queramos, es una auténtica prisión.

No debemos encarcelar nuestros sentimientos. Por experiencia sé que terminas hinchado como un globo y llega un momento en que tanta presión te hace explotar. Por ello; yo necesito de mis experiencias espirituales para tener algo de mi lleno de paz y energía para enfrentarme a la semana con fuerzas renovadas.

Hace algunos años unos científicos de una universidad británica hicieron un experimento con personas afectadas de tensión arterial y descubrieron que algunas que leían la Biblia con regularidad tenían una mejor tensión arterial que aquellos enfermos que sólo se apoyaban en las medicinas. Con ello no quiero decir que hay que dejar de lado los medicamentos; pero hace mucho tiempo que los médicos han aceptado que la actitud de los enfermos es más del 70% en el proceso de curación.

Algún día me gustaría pensar que no deben tratarme como un bicho raro por creer en Dios y en la paz que recibo de Él. No es fácil expresarlo con palabras; hay que sentirlo. Y para sentir hay que hacer la prueba de creer.

Hoy he agarrado un poco de paz para la semana agitada que voy a tener.

Con cariño desde mi mundo...


Marian García.

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