
Hablando con una vieja amiga comentábamos que el amor está en un estado de crisis parecida a la económica. Según el mundo va cayendo en el desasosiego por su situación monetaria, también pierden sus valores y eso les lleva a no creer más que en ellos mismos... Y eso no es el amor.
El matrimonio es uno de esos casos. Los perfectos enamorados se casan y apenas duran un corto tiempo. No saben enfrentarse al cambio de la soltería a la convivencia y, aunque el amor está ahí, son pocos los que superan las pruebas.
En mis años de soltería- que no son pocos- he podido ver la inmadurez de ciertas parejas; pero es ahora cuando más descubro la poca importancia que se le da al matrimonio; compromiso verdadero de una unión que se espera sea duradera. Yo espero tener esa unión eterna y, aunque no critico a las parejas que desean una relación con la puerta abierta, ¿por qué tener miedo al compromiso si realmente hay verdadero amor?
Marian García.






