
Hace ya muchos años de lo que voy a contar. Era una niña apenas cuando empecé a escribir antes que a pensar.
Son recuerdos que debería cuidarlos en una sala de un terapeuta; pero me encanta escribir en el blog que es como una sala de un psicólogo. Supongo que por ello somos muchos quienes escribimos un blog; para sacar fuera todas nuestras inquietudes y nuestros recuerdos como terapia propia.
Cuando era niña escribía aventuras de las series de moda. Tenía ese don de mezclar las aventuras de las series de policías norteamericanas con las de aventuras galácticas. Por supuesto; eran invenciones mías sobre lo que ya veía en la televisión- entonces en blanco y negro-; y ese era mi momento.
No era la más popular de las chicas. Entraba y salía al colegio acompañada de mi madre a pesar que estaba mi casa a una manzana de distancia del colegio. En definitiva; era el objetivo de los gamberros.
Pero no todo era malo.
Si no hubiese sido tan tímida habría comenzado allí mi carrera de actriz, pero me daba vergüenza que el chico que me gustaba me diera el beso en los ensayos de "La bella durmiente" y me sustituyeron.
Crecí sabiendo que una excelente y famosa actriz española que triunfa en su segunda madurez con una serie dramática sobre una familia de hacendados del toreo, es pariente lejana mía al ser prima segunda de mi difunta abuela materna.
Supongo que el arte es algo que se aprende; pero también es de genes pues además de escritora, diseño moda y no es por nada, lo hago bien. Y todas las pocas incursiones que he hecho en el teatro han sido regularmente buenas.
Supongo es mi asignatura pendiente.
Lo que sé es cuando llevaba mi cuaderno lleno de aventuras y dejaba de ser la niña de quien burlarse para ser la estrella.
Era mi momento de gloria; mi pequeña venganza de ellos.
Marian García.
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