

Estoy en fase de reconocer el camino a seguir. El año termina y es ahora cuando hay que empezar a plantearse lo que debemos hacer para no repetir la rutina de nuestra vida un año más.
Nuestra vida es como una novela. A veces dura mucho y otras tiene menos páginas; pero no debemos permitir que todos los capítulos sean iguales como si de un disco rayado se tratase y sonasen las mismas notas. Debemos avanzar y escribir la página siguiente de forma distinta. Eso no quita que a veces nos quedemos en blanco y se repitan en el capítulo cosas de un anterior capítulo.
Esa es la razón por la que nos hacemos propósitos cada Navidad para el año que comienza.
En mi correo he recibido la decepción de un hombre, creo, sud o mormón que es como se nos conoce a los Santos de los Últimos Días, por años de fidelidad a una creencia; una fe que yo acepté a los 21 años por parecerse a lo que yo realmente creía justo y aplicable a mi carácter. Esa carta ha llegado cuando yo misma me planteo si tengo falta de fe o si estoy comprendiendo que tanto la Iglesia Católica, de la que no me he borrado, la mormona, los protestantes; en fin; todos los llamados cristianos no son más que diferentes formas de ver una misma doctrina; un mensaje que va a cumplir más de dos mil años de historia.
Cierto es que debemos ser de un colectivo y que no todos somos iguales- ¡sería un aburrimiento!-; pero creemos en el mismo mensaje, en el mismo Mensajero y Salvador. No me creo que Él viniera a separarnos, sino a avisarnos de que íbamos "de culo, cuesta abajo y sin frenos". Así pues; sin olvidar lo que he aprendido de las dos religiones en las que me he movido más todas las que me agradan como el budismo tibetano y cualquier disciplina oriental; creo que soy más bien crística.
¿Y qué es ser crístico?
Creer en Dios sin ponerle etiquetas que lo hagan sólo de una Iglesia.
Creer que todos somos iguales sin tirarnos los trastos a la cabeza por ser católicos, protestantes, ortodoxos...
Creer que somos hermanos aunque nuestros caracteres sean distintos y venerar el mensaje de Amor de Cristo, no sólo sus milagros.
Esa es mi reflexión.
Marian García.
No hay comentarios:
Publicar un comentario