

No sé cuántas veces he orado pidiendo ayuda.
Tú sabes los malos tiempos que he manejado,
que como barco a la deriva me he sentido.
No sé cuántas depresiones y desánimos
mi corazón ha sufrido y siempre Tú
a mi lado has estado sosteniéndome.
¡Desagradecido corazón el mío!
Ahora sé que Tú estabas en tus brazos
llevándome cuando cansada estaba.
Ahora comprendo mi falta, mi Hermano Mayor,
por no darte las gracias por Tus fuertes manos
que a mí me agarraban
y del fango de la tristeza me sacaban.
¡Gracias, mi Amigo Fiel!
Gracias por no dejarme hundirme
cuando la desesperanza me rodeaba.
Hoy te doy en oración poética mis gracias...
¡Gracias, Señor, Hermano y Amigo!
¡Gracias, Jesús!
Marian García.
No hay comentarios:
Publicar un comentario