

Tras escribir mi maravilloso domingo de Resurrección en la capilla a la que pertenezco y narrar como bendijeron a una niña llamada de segundo nombre Nazareth- el primero no logré aprender cómo se escribe-, y contarlo a los grupos que son de mi misma fe me topé con el malentendido de algunos porque dije que era negra... A ver si nos entendemos... Si se les llama a los negros de color para no ofenderlos se enfadan por ello; y en mi ánimo no venía ser racista... Sólo constataba un hecho maravilloso de que mi rama mormona está abierta a todas las personas, sean latinos, africanos o tengan el color que tengan.
Son sólo una familia de este color en la rama y la niña está para comérsela de lo bonita que es.
No podemos vivir a la defensiva siempre, pensando que nos atacan. Ya son muchos los que viven así y el mundo ya está demasiado lleno de violencia sin estar tan subceptibles. Entre cristianos y personas de buena voluntad no debemos tener estas malinterpretaciones de las palabras y, mucho menos, en webs de amigos que se cuentan, a pesar de la distancia, lo que les pasa en vivir diario.
Vivamos en paz y no busquemos tres pies al gato.
Marian García.
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