Un lugar donde escribir de todo un poco con un espíritu intimista y positivo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Levanta el ánimo, mi amor.


El otro día te vi cuando al teatro fui. Te quise mirar para que ese rostro triste por lo que estás pasando se borrara. Supongo que rodeada de tanta gente a mi lado no te apetecía sonreír. Yo también quiero intimidad, respeto y discreción.

Me siento tan mal.

Quisiera no haber visto a un hombre envejecido unos 10 años pues recuerdo que tenías alguna cana pero tu pelo era en el fondo tan oscuro como tus expresivos y chispeantes ojos negros. Pero estaba gris y tu cara estaba más a la altura del suelo que erguido como debe estar un actor según me enseñan en las clases.

No vi la obra pero te vi a ti y desde entonces mis oraciones se elevan al cielo por ti. Sé que serás bendecido pues mi Dios siempre me ha escuchado.

Dice mi galleta de la suerte que debo decirle a alguien que lo quiero, ¿pero cómo te digo lo que siento si estás en otro mundo y cuando estás junto a mí te alejas para que nadie sepa de tus sentimientos? Quisiera consolarte y animarte; pero no sé cómo hacerlo si te haces inaccesible.

Por mi parte; tienes mi apoyo y lucharé contigo por lo que nos une: el teatro.

Aunque no puedo decírtelo a la cara lo escribo aquí:

Te quiero y sé que eres mi amor definitivo. Te amo.


Marian García.

No hay comentarios: