
No puedo negarlo
que cuando nos vimos
entre nosotros chispas saltaron.
No puedo evitar reconocer
que eres un amor visual,
mas sé que eres mi amor real.
No puedo evitar este sentimiento
que calienta mi cuerpo
cuando las hojas
de los árboles caen amarillas.
Eres mi flechazo de invierno
y mi amor de mi madurez.
Cuando las miradas se cruzan
más que palabras se dicen.
Tú tampoco puedes negarlo, amor:
como yo sientes en ti
la electricidad del amor
que trae paz a almas heridas.
Trae amor, quitate el miedo,
búscame con tus manos
y recorre mi cintura
como hiciste la primera vez.
Sin miedo, amor,
pues yo te prometo mi sí quiero.
Marian García.
No hay comentarios:
Publicar un comentario