Un lugar donde escribir de todo un poco con un espíritu intimista y positivo.

domingo, 4 de abril de 2010

Cartas de amor de amor desesperadas.


Hace ya que envié esas cartas donde lanzaba mi último cartucho esperando llegar a tu corazón. ¿Por qué sigo creyendo que tú eres el hombre pedido a Dios para mí? ¿No será ya cuestión de ego femenino, de orgullo y amor propio? Lloro sin remedio cuando miro tu foto. Todos los power points que he hecho con fotos sacadas de Internet en las que sales tú.

No recuerdo que me gustasen los hombres delgados, sin músculo; y loca por uno estoy. Pero son esos ojos negro, profundos y misteriosos los que me han atrapado sin remedio. Eres mi obsesión y, ante tu silencio sepulcral, me decidí a darte- no un ultimátum- la oportunidad de sincerarte y, con suerte, sacudirte de tus silencios. Un sí o un no. Solamente eso; pero no la incertidumbre.

Mis cartas de amor desesperadas. Me había jurado no volver a amar así. ¡Loca! Está en mi naturaleza quererte de esa forma. Porque si no amo así, entonces es que no amo.

Un sí, un no. Sigo esperando tu llamada. Tu carta; pues si no puse más datos míos en mi carta para que no tuvieses dificultad en encontrarme no puse ninguno. ¡Lo que hace la desesperación de amor! Sé que tengo oportunidades para toparme de nuevo contigo, con tu mirada; pero tras estas cartas no sé cómo reaccionaré, y menos cómo lo harás tú. Sólo sé que te amo, te amo, te amo con todas las fuerzas de mi ser.

Tu amada,


Marian García.

No hay comentarios: