
Yo no sé qué pensar ya de tus silencios. hace ya que escribí mis cartas desesperadas, y ahora me vienen que todo puede haber sido un juego tuyo; tus miradas, tus sonrisas, tus manos oprimiendo mi cintura; y puedas tener a la vez de la química conmigo, un amor más seguro.
Puedo competir con tu pasión por el teatro pues no es rival para mí, pues yo también vivo por las Artes Escénicas; pero si hay otra mujer eso es algo aparte.
Como siempre; me retiraré sin luchar. No nací para ser la segunda o la que molesta una historia de amor.
El tiempo dirá si estoy equivocada. Sólo espero que estés lleno de amor, mi última pasión, mi obsesión que cae ya pronto en el olvido. Aunque antes estaré en duelo por este corazón que no encuentra amor fijo.
Te quiero, mi amor maduro.
Marian García.
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