Un lugar donde escribir de todo un poco con un espíritu intimista y positivo.

jueves, 13 de octubre de 2011

NUEVAS ESPERANZAS.



Después de tanto tiempo he querido olvidarte.



Craso error cuando el corazón manda.



He querido apagar el fuego



que en mi interior ardía,



mas alguien ha ido avivándolo más cada día.






No he podido dejar atrás los recuerdos,



la imagen de tu rostro con todos sus matices.



No puedo o no sé olvidarte.



Y encima sigo creyendo que nada puede desunirnos,



porque estamos hechos para amarnos siempre.






Como quisiera olvidarte



porque tu silencio me hace daño



y la angustia se hace más grande cuando te veo,



cuando te veo y me miras fijamente, sonriente,



con tus enigmáticos y mágicos ojos negros.






Quiero olvidarte...



Y no puedo.






Marian García.

domingo, 27 de marzo de 2011

SEGUIR ADELANTE.



En estos días he pasado de la "borrachera" del amor al desamor y las lágrimas; para luego llegar a la paz más sublime.

Reconozco que lo primero que hice fue quemar sus fotos y ahora vuelvo a buscarlas, pero para reconocer una cosa: ha sido parte de mi vida y aunque se ha acabado mal, tengo que tener esas imágenes para no olvidar nunca lo que ha sido en mi vida reciente.

He vuelto a ser herida por los hombres, pero esta vez estoy meditando cómo resolver este problema para que no vuelva a caer en la misma piedra.

De él no estoy tan segura de que no vuelva a caer en la misma piedra. Los hombres como él se duelen de los engaños de las mujeres, pero siempre vuelven a las mismas. En cierto modo, siento pena por él. La pena que da un ser desgraciado que no ve más allá de sus narices- y eso que la tiene buena-.

En fin; es su problema no madurar aunque añitos tiene ya.

Yo sé que sigo caminando y mi mochila se quita lastre.

Las fotos me recordarán lo que pasó entre él y yo para no caer.

En caso de sensiblería nuevamente, las guardaré donde no pueda verlas.

Ahora a seguir mi camino vital.


Adiós, Patxi Larrea.

martes, 25 de enero de 2011

TÚ.


No sé cómo entras en mi mente.

No te busqué, pero llegaste.

Tú eres mi bálsamo para las heridas

que el ayer en mí dejó.


No sé cómo entraste en mi vida

y sólo tu nombre me sale.

Ni siquiera eres todavía mi amante

y ya te necesito a mi lado.


No sé cómo has llegado a mí;

pero sólo sé que gracias a ti

mi vida es maravillosa,

llena de esperanza y luz.


Sólo sé que tú eres mi esperanza,

mi fe y mi luz.