En estos días he pasado de la "borrachera" del amor al desamor y las lágrimas; para luego llegar a la paz más sublime.
Reconozco que lo primero que hice fue quemar sus fotos y ahora vuelvo a buscarlas, pero para reconocer una cosa: ha sido parte de mi vida y aunque se ha acabado mal, tengo que tener esas imágenes para no olvidar nunca lo que ha sido en mi vida reciente.
He vuelto a ser herida por los hombres, pero esta vez estoy meditando cómo resolver este problema para que no vuelva a caer en la misma piedra.
De él no estoy tan segura de que no vuelva a caer en la misma piedra. Los hombres como él se duelen de los engaños de las mujeres, pero siempre vuelven a las mismas. En cierto modo, siento pena por él. La pena que da un ser desgraciado que no ve más allá de sus narices- y eso que la tiene buena-.
En fin; es su problema no madurar aunque añitos tiene ya.
Yo sé que sigo caminando y mi mochila se quita lastre.
Las fotos me recordarán lo que pasó entre él y yo para no caer.
En caso de sensiblería nuevamente, las guardaré donde no pueda verlas.
Ahora a seguir mi camino vital.
Adiós, Patxi Larrea.
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