
No sé cómo entras en mi mente.
No te busqué, pero llegaste.
Tú eres mi bálsamo para las heridas
que el ayer en mí dejó.
No sé cómo entraste en mi vida
y sólo tu nombre me sale.
Ni siquiera eres todavía mi amante
y ya te necesito a mi lado.
No sé cómo has llegado a mí;
pero sólo sé que gracias a ti
mi vida es maravillosa,
llena de esperanza y luz.
Sólo sé que tú eres mi esperanza,
mi fe y mi luz.
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